Visión y Misión de los gobiernos locales \
  Visión y Misión de los gobiernos locales
  1.- ACERCA DE LA POLÍTICA

La política es el arte de servir

1.1.- Los municipalistas entendemos la política como el arte de servir a todos los ciudadanos mediante el uso óptimo del poder público. La política es un quehacer noble y ético por medio de la cual los pueblos deciden su destino y se gobiernan a sí mismos. Concebimos el ejercicio político democrático con los ciudadanos determinando libremente el futuro de su Nación, Región o Localidad a través de elecciones populares y periódicas de sus autoridades públicas además de mecanismos directos como consultas, plebiscitos o referéndum.

1.2.- La buena política persigue favorecer a todos los ciudadanos, en especial a quienes se encuentran en situación de debilidad, pobreza o marginación. La acción política del Estado busca tanto el bien común, como la corrección sistemática de las fallas del mercado, de las inequidades sociales y territoriales. En este sentido, la finalidad del Estado es claramente distinta a la del sector privado o de las diversas organizaciones de la sociedad civil. El accionar del sector público debe darse en un marco de absoluta transparencia, de manera que los ciudadanos estén siempre plenamente informados.

1.3.- La política local responde a la voluntad y legítimo interés de los ciudadanos por el bienestar y desarrollo. En aplicación del principio de subsidiariedad las decisiones políticas de las instituciones locales son preeminentes en los asuntos de su competencia sobre aquellas de otras instancias o poderes públicos. La finalidad general de la acción política es la promoción del desarrollo

1.4.- La finalidad general de la acción política es la promoción del desarrollo en un marco de democracia, equidad y respeto a los derechos humanos. Entendemos por desarrollo el incremento sostenido de la producción de bienes y servicios en un territorio determinado, que tiene por efecto un aumento equitativo del bienestar de sus habitantes, en un ambiente de refuerzo de las identidades y cultura, de ampliación de la democracia, de respeto a los derechos humanos y de equidad de género. El desarrollo debe ser sostenible, en su triple acepción: preserva el patrimonio cultural (la identidad), el patrimonio natural (el medio ambiente) y se origina en la energía de sus propios habitantes (la producción). El desarrollo sostenible es básicamente endógeno, es decir se sostiene en las iniciativas, recursos, capacidad emprendedora y de apropiación del progreso técnico de los agentes del propio territorio o comunidad.

1.5.- Entendemos el desarrollo local como un proceso similar realizado esta vez en un territorio urbano o rural acotado, parte de una Nación o Región mayores. El desarrollo nacional es la agregación, interacción, fortalecimiento y refuerzo de muchos procesos de desarrollo local autónomos apoyados en los recursos, capacidades y voluntades de las comunidades.

1.6.- La acción política del Estado y la promoción del desarrollo requieren de una institucionalidad democrática y descentralizada que estimule al máximo las iniciativas y acciones locales. Esta institucionalidad debe descansar en el funcionamiento de gobiernos locales autónomos, fuertes y democráticos que posibiliten la participación permanente de los ciudadanos. La institucionalidad nacional, regional y local debe asentarse en una red de organizaciones públicas y privadas que operen en un marco de confianza, transparencia y estabilidad facilitando el proceso democrático, reforzando la gobernabilidad e incentivando el desarrollo.

1.7- El ambiente óptimo para el desarrollo se construye "de abajo hacia arriba". Son las propias comunidades las que generan la cultura emprendedora necesaria para el crecimiento de las empresas y la producción local; las instituciones locales las que permiten la diseminación equitativa de los frutos del desarrollo; y los gobiernos y poderes públicos subnacionales los que crean y sostienen climas de confianza, convivencia y estabilidad para posibilitar un desarrollo local humano y sustentable. La descentralización desata el desarrollo y fortalece la democracia.

1.8.- La descentralización es un proceso político que implica devolución de poder y transferencia de competencias y recursos del gobierno central a los gobiernos locales, en un marco de creciente autonomía. Las competencias de los diversos niveles del Estado deben asignarse aplicando el principio de subsidiariedad, que establece que son los gobiernos locales los que tienen primacía para asumir las funciones públicas del desarrollo por su proximidad a la comunidad. En este sentido, es necesario distinguir entre competencias municipales exclusivas y competencias compartidas con otros niveles de gobierno.

1.9.- La descentralización adquiere mayor importancia por el acelerado proceso de globalización que integra a los países y mercados de bienes, servicios e información. La descentralización es indispensable para reforzar las capacidades locales de desarrollo ayudando a la armónica integración de ciudades y localidades al mundo global sin perder sus patrimonios, culturas e identidades. Permite también reforzar la capacidad de los agentes locales para aprovechar mejor las oportunidades externas de desarrollo e integrar el conocimiento y progreso técnico asociados.

1.10.- Pese a los avances de los últimos años, la mayor parte de los gobiernos nacionales de América Latina continúan concentrando excesivamente el poder y los recursos. Son necesarios, por tanto, procesos más decididos de descentralización para fortalecer los poderes locales y contribuir así, tanto a modernizar el Estado como a liberar las energías e iniciativas locales que activen procesos de desarrollo local autosostenidos.

1.11.- No obstante, la descentralización por sí sola puede no ser suficiente para desatar procesos de desarrollo local, son necesarios cambios culturales e institucionales profundos sobre la manera de concebir y utilizar el poder público. Es necesario pasar de una administración tradicional, en que al Estado se le exige la solución integral de los problemas, a formas de gestión participativa y asociativa, donde los ciudadanos son sujetos de derechos y deberes y todas las instituciones aportan para superar obstáculos e impulsar el progreso.

2.- ACERCA DE LOS GOBIERNOS LOCALES

2.1.- En América Latina existen alrededor de 16 mil gobiernos locales. Con los nombres de Municipalidad, Alcaldía, Ayuntamiento, Intendencia o Prefeitura -según el país- los gobiernos locales tienen en común el estar dotados de un territorio, ser habitados por una población que mantiene relaciones sociales múltiples, constituir el espacio de desarrollo de una cultura única y particular, y poseer un gobierno local elegido por los ciudadanos. Los gobiernos locales encabezan sistemas sociales complejos y dinámicos que deben ser respetados cuando generan su propio desarrollo. Más autonomía y recursos para los gobiernos locales

2.2.- Los gobiernos locales deben ser autónomos tanto por imperio de la Ley como en la práctica social concreta. Para ello, necesitan contar con los recursos suficientes para funcionar adecuadamente entregando a los ciudadanos los servicios indispensables y dinamizando el desarrollo. Parte importante de sus recursos debe provenir de la propia ciudad o localidad y ser administrados autónomamente. Entendemos por autonomía local la capacidad efectiva de los gobiernos locales para tomar libremente sus decisiones en al ámbito de sus competencias y recursos.

2.3.- Los municipios más pobres deben ser apoyados con fondos y recursos especiales, para posibilitar una mayor equidad social y espacial, mediante recursos provenientes de las esferas regionales o nacionales de gobierno. Así los ciudadanos serán sujetos de los mismos derechos y oportunidades no importando la parte del territorio nacional en que habiten. En conjunto, los gobiernos locales de cada país deben administrar entre el 20 y el 50% de los recursos públicos nacionales, en concordancia con sus competencias.

2.4.- En cada país las normas y costumbres determinan las características y funciones de sus gobiernos locales. Sin perjuicio de la manera en que estén organizados y su dotación efectiva de recursos concebimos a los gobiernos locales como una instancia autónoma del Estado cuya función principal es la promoción y facilitación de un desarrollo local humano y sustentable. Los principales activadores del desarrollo local son los recursos humanos y el capital social

2.5.- El recurso principal del desarrollo son las personas. La revolución del conocimiento hace que una tarea central de los gobiernos locales sea preservar y desarrollar el capital humano o social local. Los recursos humanos, técnicos e intelectuales de una comunidad se encuentran dispersos entre sus organizaciones y agentes institucionales. El potencial de progreso de un territorio depende, en medida mayor, del capital social que se logre formar, articular y movilizar para emprender nuevas iniciativas de progreso. Por tanto, las municipalidades deben estimular y desarrollar programas para formar, incrementar y preservar tanto sus recursos humanos y técnicos propios, como los de las organizaciones y agentes locales.

2.6.- La estructura interna de los gobiernos locales debe ser cada vez más horizontal y participativa para facilitar la acción de su personal y dar buena atención a los ciudadanos. Los funcionarios deben actuar como servidores públicos efectivos recibiendo para ello buena información, capacitación permanente, estímulos y recompensas motivadoras, incluido un salario razonable, parte de cuyo monto puede estar ligado a la productividad. Debe aplicarse una política de desarrollo de los recursos humanos municipales e instaurarse la carrera administrativa a la que se acceda por calificación y méritos. Sin perjuicio del derecho de las nuevas autoridades locales de contratar a personal de confianza técnica y política, los gobiernos locales deben contar con una planta profesional y técnica estable que asegure la continuidad de funcionamiento y la memoria histórica institucional de largo plazo.

2.7.- La organización de los gobiernos locales debe permitirles cumplir con sus competencias efectivamente, hacer transparente su gestión y canalizar la participación activa de los ciudadanos, agentes privados, públicos y no gubernamentales. Los ciudadanos y organizaciones locales deben participar en las políticas locales y en la administración de los servicios públicos mediante estrategias de prevención y a través de la cogestión o participación en la administración de estos.

2.8.- El mundo cambia aceleradamente, se integra y empequeñece. El mejoramiento de las comunicaciones y la diseminación tecnológica son la causa principal del proceso de globalización que afecta estructuralmente a las economías locales, sus mercados y el empleo. No obstante, las redes de comunicación e información constituyen un medio indispensable para lograr la modernización municipal. Los gobiernos locales deben integrar la tecnología informática y el trabajo en redes. Así, lograrán activar el capital social, entregarán mejor información a los ciudadanos, mejorarán la provisión de servicios y facilitarán el desarrollo local.

   
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